Del aprendizaje de la danza

Del aprendizaje de la danza

Hay un refrán que dice: “El movimiento es salud”, de ser así ¿por qué nos lastimamos al bailar?

La enseñanza de la danza en mis clases pasa por el “desaprender” mecanísmos que alejan a los alumnos de la escencia de la danza.

Cuando el alumno va a realizar un movimiento existe generalmente un grado de preocupación por hacerlo bien, por lograr el objetivo, esta preocupación aumenta con la inseguridad y nos aleja del logro.

En las clases los alumnos tiene que permitirse la libertad de equivocarse, dado que el error no es algo vergonzoso, sino que es una parte importante del aprendizaje.

El mayor desafío para un maestro de danza es que el alumno logre el estado de distensión y organicidad que produce un movimiento realizado con conciencia corporal.

Tener conciencia del movimiento es sentir el cuerpo. Mas que pensar en el cuerpo, la mente debe quedar libre de preocupaciones. Miguel Angel decía que en el marmol estaba la forma y el escultor sólo sacaba lo que sobraba, del mismo modo, podemos decir que en el cuerpo están los movimientos, solo hay que dejarlos salir. Para eso debemos usar el fluir de la energía y no la fuerza del músculo.

Un maestro de Tai-Chi daba una imágen muy linda y clara para explicar la diferencia entre energía y fuerza: “La primera sería como la navegación a vela, el viento y la inteligencia en el uso de las velas, producen el movimiento; en cambio con el bote a remo, es la fuerza muscular la que lo mueve”.

Una dificultad a vencer por el alumno es estar con la mente en el momento presente; muchas veces, éste se ha queadado en otro paso, o por ansiedad comienza el paso pensando en el giro o salto que tiene que realizar después; el movimiento así ejecutado, carece de fluidez y se torna vacilante.

A veces por tratar de lograr el objetivo de estar erguido, se tensiona la musculatura de las piernas y/o la espalda, como “el cuerpo es sabio” compensará fuerzas, costillas abiertas, pelvis desplazadas de su eje, etc.

Varios serán los intentos por corregirlos, si el estudiante no toma conciencia de su imagen corporal, a partir de alli empezará una modificación postural, que siempre debe comenzar desde los apoyos, desde el piso, como se construye un edificio, si no hay buenos simientos, podremos levantar una pared, pero con gran riesgo de derrumbe.

En mis clases mi trabajo comienza a partir de “mandar la energía al piso”, esa energía que penetra en el piso se revierte y sube por la columna. Cuando hablo de energía, recuerdo la imagen del velero o la de un cohete despegando; esa energía al salir por el cuerpo produce el movimiento.

En ese “desaprender” el alumno debe dejar de pensar en lo que mueve (brazos, piernas) para pensar en lo que origina el movimiento (la energía al piso), ésta es la mayor dificultad que tienen que vencer. Es todo un desafío!

El alumno está acostumbrado a pensar en el brazo o la pierna que mueve, de esta manera el cuerpo queda fraccionado y el movimiento se torna mecánico; en cambio a partir de la energía, que al salir del cuerpo genera el movimiento, toda la imagen corporal se integra, produciendo una sensación de facilidad, fluidez y distensión.

Mas que realizar pasos, el estudiante debe comprender que la escencia de la danza es el fluir de un movimiento a otro y la energía no se corta ni en una contracción ni en una pose; como bailar es dejarse ir, pero un dejarse ir con conciencia corporal y dicha conciencia corporal se logra con una atención sin tensión, sobre lo que el cuerpo realiza.

El alumno debe descubrir que si el movimiento se adelanta o atrasa pierde la armonía, para recobrarla deberá realizar la secuencia en forma lenta, estableciendo el momento preciso y a través de la energía restituir la fluidez.

El timbre no debe marcar la finalización de la clase, solo una etapa, le queda al alumno lo mas importante, llevarse todo lo realizado para revisarlo y mejorar los movimientos que no se sintieron fluidos.

El crecimiento como bailarín no depende unicamente de tener al lado un gran maestro, sino del grado de comprensión de sus enseñanzas.

La diferencia entre saber y comprender reside en que la comprensión es la única que produce una transformación de la persona, pero solo se puede adquirir por uno mismo.