Aproximación a una didáctica del Flamenco

Aproximación a una didáctica del Flamenco

INTRODUCCIÓN

La mayoría de los andaluces desde su niñez ha convivido con un folklore presente en el completo desarrollo de la vida de los individuos y de las colectividades. Este folklore es el resultado de una interacción cultural entre el hombre y su medio, que se manifiesta en el lenguaje: el cante flamenco.

A través del flamenco se ha mantenido viva una poesía tradicional y popular que ha hecho que Andalucía se configure como uno de los últimos reductos europeos donde esta literatura oral ha adquirido proporciones de monumentalidad en cuanto al “corpus” que integra y en cuanto a la diversidad temática.

Es el flamenco un vehículo transmisor del propio sentimiento y la manifestación de los impulsos más recónditos del hombre. En él se encuentran, a poco que ahondemos, muchas de la huellas de nuestro pasado y nuestro presente. Es, por tanto, un marco adecuado para el conocimiento de la Cultura Andaluza por cuanto en él se funden la tradición musical andaluza, la poesía popular y culta y referentes históricos y geográficos de nuestra Comunidad.

El cante flamenco es una de las realidades más significativas del patrimonio cultural andaluz. Sus raíces se hunden en el entramado cultural de nuestro pueblo, pero su recreación continua por sus geniales intérpretes lo ha convertido en un producto muy elaborado que hoy es objeto de estudio por parte de especialistas y flamencólogos y llega a todos los rincones del mundo. Como todo arte auténtico, el flamenco tal vez se disfrute más cuanto más se conoce; pero eso no contradice el que pueda gozarse de modo intenso y gratificante incluso cuando no se sabe nada de él. En ciertos aspectos semejante al jazz, ofrece una continua fuente de sensaciones y sorpresas, afinidades y diferencias, si bien armoniosamente concertadas.

La Consejería de Educación y Ciencia en el marco de la presencia cada vez más creciente de la Cultura Andaluza en la enseñanza, se ha preocupado por la introducción del Flamenco en las aulas a través de la formación del profesorado y de la elaboración de materiales curriculares. En 1988 se publicó “Aproximación a una didáctica del Flamenco”, de la que ahora y dada la aceptación que ha tenido entre el profesorado, se hace una reedición con ligeras modificaciones, las cuales han sido precisas para una mejor adaptación a las actuales circunstancias escolares.

Las páginas que siguen pretenden ofrecer unas directrices para que nuestros alumnos lleguen a valorar, conocer y amar esta manifestación artística tan genuinamente andaluza de la mano del folklore que les sea más familiar. Son sólo una primera aproximación, una herramienta que se ofrece a los profesores para un primer acercamiento al Flamenco: los primeros pasos de un largo recorrido. Luego habrá que seguir hasta recorrer toda la extensa gama de cantes y estilos que forman ese frondoso árbol del cante. Esta primera aproximación ha de entenderse como una serie de sugerencias que cada profesor habrá de adaptar a la realidad concreta de su centro, de su entorno y de sus alumnos.

MARCANDO EL COMPÁS

Clases de flamencoPara que el alumno llegue a enamorarse del cante, es imprescindible que lo viva. La sesión, el taller, el aula de Flamenco debe ser dinámico. El alumno no debe limitarse a atender pasivamente una explicación o a escuchar un disco; debe participar de alguna manera. Cada uno en la medida de sus habilidades, de su interés. Así podrán contagiarse unos a otros y la participación del grupo será cada vez mayor.

Pero ¿cómo podemos lograr que nuestros alumnos participen?, ¿qué pueden hacer para participar?. Primero, tocar las palmas, marcar el compás. Después, cantar a coro. Y no os extrañe que un buen día algún alumno se arranque y se haga un cantecito él solo.

A primera vista, esto puede parecer poco menos que irrealizable; pero no es tan difícil como pueda creerse. Basta con dar los pasos precisos en un orden adecuado.

Habrá, eso sí, que enseñarles a llevar el compás y es posible que especialmente si comenzamos con alumnos de los primeros cursos de Primaria, haya que enseñarle a alguno a tocar las palmas. No olvidemos que a esas edades hay que desarrollar la psicomotricidad del niño, y ¿por qué no hacerlo en la sesión de Flamenco?.

El vehículo para lograr la participación, será, pues, el ritmo, el compás de los cantes que les vayamos presentando. Ese es uno de los objetivos de este trabajo: orientar a nuestros enseñantes para que de una forma sencilla puedan enseñar a sus alumnos a marcar el compás con los nudillos sobre sus pupitres, a tocar las palmas, a cantar a coro.

Si conseguimos que cada niño llegue a asimilar, a interiorizar el compás de los cantes básicos, nos podremos dar por satisfechos. Y si no, también. Porque, en definitiva, de lo que se trata no es de formar cantaores ni palmeros, sino de que el niño viva de alguna manera el cante, de que participe, y sobre todo de que llegue a apreciar y a amar este arte tan genuinamente andaluz. Y si logramos esto, ¿qué más podemos pedir?. Esta es la idea que nos mueve al escribir estas páginas: contribuir a que nuestra juventud conozca y valore algo suyo. Así, al menos, la música y el aliento flamenco no perecerán ahogados por la guitarra eléctrica y los ritmos foráneos.

EL FOLKLORE AL CANTE

FlamencoUna de las líneas de formación y desarrollo del cante Flamenco- a nuestro modo de ver, la más importante- ha sido la flamenquización del folklore andaluz. Este será, por tanto, el proceso que intentaremos reproducir en nuestros talleres de Flamenco.

El niño irá adentrándose en los diversos estilos flamencos a partir del folklore más cercano a él, del más popular. Y la manifestación folklórica de mayor arraigo en toda Andalucía, la que nuestros alumnos viven más de cerca, la que protagoniza cada año, desde Almería a Huelva, las ferias y romerías andaluzas es, sin duda, el cante y baile por sevillanas. Si queremos que el niño deje de considerar el Flamenco algo ajeno a sus intereses y vivencias, habremos de comenzar por ellas.

Una vez dado este primer paso deberemos abordar algún tipo de fandango, preferentemente el que más se cante en la comarca donde enseñemos. Y, siempre que sea posible, uno que pueda cantarse a coro: fandango cané, fandango de Calañas, fandango de Cabezas Rubias, etc, etc.

Hay provincias, como Cádiz, en las que puede resultar aconsejable pasar de las sevillanas a los tanguillos, y de allí a algún tango; o Málaga, en donde el segundo paso podrían ser los verdiales.

En líneas generales, y salvando las peculiaridades de cada comarca, el camino se iniciaría con cantes de ritmo rápido y alegre – sevillanas, fandangos, tanguillos – para adentrarse más tarde en las alegrías, el romance, las bulerías y llegar a la soleá.

Después, en una segunda etapa, cuando hayamos conseguido interesar a nuestros alumnos, cuando hayan empezado a caer las barreras que les impedían valorar y saborear el cante flamenco, habrá llegado el momento de conducirlos, arropados por la historia de la música, del arte y de la cultura andaluzas, hasta la petenera, el polo, la caña, la malagueña, la granaína, los cantes mineros, la saeta, las tonás y la seguiriya.

LUGAR Y MOMENTO DEL FLAMENCO

FlamencoNo creemos que el interés que podamos despertar en nuestros alumnos hacia el Flamenco pueda o deba medirse. Ni es, ni creemos que deba ser, lo que entendemos por una asignatura. No quiere esto decir, sin embargo, que aboguemos por Talleres o Aulas de Flamenco dirigidas con carácter voluntario como actividad extraescolar una vez finalizado el horario lectivo de los alumnos. Todo lo contrario. Estamos convencidos de que para un andaluz es fundamental conocer todas las manifestaciones artísticas que a lo largo de la historia haya creado su pueblo. El Flamenco, por tanto, debe formar parte del currículum escolar, incluirse entre las actividades que cotidianamente llevan a cabo nuestros alumnos.

El tratamiento que le demos dependerá, como es lógico, del curso que enseñemos. Pero, para empezar, ¿por qué no sustituimos las sirenas que anuncian el cambio de clase por un toque de guitarra lanzado desde los altavoces del Centro?.

Los primeros pasos pueden darse en la Educación Primaria. Mientras que nuestros alumnos se familiarizan con las sevillanas, al tiempo que tocan las palmas a su compás, estarían haciendo ejercicios de ritmo -una actividad que aparece incluida en el currículo de la etapa. ¿O no son ejercicios de ritmo tocar tres palmas acompasadamente, acentuando una de ellas?.

Cuando consigamos que los niños canten a coro una sevillana o un fandango, ¿no estamos contribuyendo a que los alumnos liberen energías acumuladas, no los estamos relajando después de haberles exigido concentrar su atención durante un periodo dedicado a los números o a las letras?. Por otro lado, ¿no es acaso intrínsecamente bueno que los niños canten?. Cantando a coro muchos niños pierden inhibiciones; reafirman su pertenencia al grupo; ganan, en suma, en sociabilidad. El compás y el cante pueden, como vemos, aportar mucho al desarrollo de la personalidad del niño.

También podemos ayudarnos del cante para globalizar muchos temas, porque el Flamenco además de música es mensaje. Muchas letras ofrecen la oportunidad de enriquecer el vocabulario de nuestros alumnos, incluso su madurez. No olvidemos que hay muchos cantes – los fandangos son un buen ejemplo – que transmiten sabiduría popular acumulada durante milenios. Hay letras además que, si sabemos escogerlas, pueden suscitar el interés hacia multitud de temas pertenecientes a cualquier área de conocimiento; pueden ser, en suma, excelentes factores de motivación para el aprendizaje de muchas materias.

El cante y sus letras pueden facilitar en la Educación Secundaria, cuando el alumno ha de iniciarse en el descubrimiento de la historia de su pueblo, numerosos datos sobre el contexto social y humano de muchos acontecimientos históricos trascendentes en la Historia de Andalucía y de España. No hay más que echar una ojeada a las letras de los romances, de las tonás, de las tarantas mineras, de las alegrías gaditanas. Hay algo, sin embargo, que creemos obligado añadir ahora: aunque el Flamenco no contribuyese en nada al desarrollo de la psicomotricidad del niño, aunque fuese imposible utilizar sus letras para globalizar ningún tema, aún así, el Flamenco tendría que ser dado a conocer a nuestros alumnos porque es parte viva e irrenunciable de nuestra herencia cultural.

fuente: juntadeandalucia.es

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